En el marco del evento de Consenso de Londres, la CEPAL recibió el 22 de abril de 2026 a Tristan Reed, Principal Economist del Banco Mundial y quien junto a Ana Margarida, elaboró el libro Industrial Policy for Development: Approaches in the 21st Century. La conversación moderada por Marco Llinás, Director de la División de Desarrollo Productivo y Empresarial, se centró principalmente en el renovado interés de la política industrial y sus implicaciones en América Latina y el Caribe.
Postura de CEPAL: política de desarrollo productivo más allá de la manufactura
El evento comenzó con la introducción de Marco Llinás, quien afirmó que "es tranquilizador ver que algunas de las ideas que la CEPAL ha considerado por décadas, ahora gozan de mayor aceptación", expresó Llinás. El Director de Desarrollo Productivo Empresarial hizo énfasis en que desde CEPAL, prefieren hablar de políticas de desarrollo productivo, más que de políticas industriales debido a que el desafío de la transformación productiva no termina con la manufactura, sino que implica servicios modernos, recursos naturales, agricultura, entre otros. Y además, por la gran importancia de la gobernanza.
Llinás también hizo énfasis en la mención que se le hizo en el libro a la Plataforma de iniciativas clúster y otras iniciativas de articulación productiva de CEPAL, la cual busca específicamente sistematizar experiencias, instrumentos y lecciones sobre políticas de desarrollo productivo. "Apreciamos esta mención porque refleja una enriquecedora conversación entre instituciones que, si bien siguen diferentes caminos, están llegando a conclusiones similares", concluyó Llinás.
Diálogo de la política industrial del Banco Mundial con la CEPAL
La política industrial ocupa un lugar central en la transformación productiva, lo cual abre la discusión sobre cómo diseñar, implementar, gobernar y evaluar estas políticas. El enfoque de política industrial del Banco Mundial dialoga con la mirada de CEPAL, la cual se entiende como una acción pública orientada a promover actividades económicas estratégicas sin limitación solamente a la manufactura.
Reed destacó que los países en desarrollo no son actores marginales, sino que emplean activamente instrumentos de política industrial, desde subsidios a compras públicas. Para Reed, el desafío es si estas políticas están bien diseñadas, si responden a fallas reales del mercado y las instituciones son capaces de implementarlas.
Hallazgos y casos de estudio para América Latina y el Caribe
Dentro de los hallazgos para América Latina y el Caribe, Reed realizó recomendaciones útiles para contextos nacionales heterogéneos, con capacidades institucionales desiguales, espacio fiscal limitado y estructuras productivas marcadas por baja productividad, escasa diversificación y brechas tecnológicas persistentes.
Caso Brasil: subsidios de innovación agrícola eficientes
Uno de los ejemplos de casos de estudio, fue Brasil donde los subsidios de innovación demostraron ser efectivos y eficientes. Los fondos de la Empresa Brasilera de Pesquisa Agropecuaria (Embrapa) sobre cultivos básicos prioritarios en zonas climáticas locales, demostraron ser altamente eficientes, beneficiando 17 veces los costos.
Caso México: subsidios a la demanda poco rentables
Mientras que, en México, uno de los casos de estudio demuestra que los subsidios a la demanda de los consumidores a menudo no son rentables. Exigir subsidios para electrodomésticos de bajo consumo energético en México, no fue eficiente porque muchos de ellos pensaban cambiarlos igualmente.
Recomendación clave del Banco Mundial para la política industrial
De este modo, Reed recomendó enfocar la política para el desarrollo industrial en actividades con efectos indirectos positivos y un marco que guíe la focalización estratégica de las actividades por parte de los gobiernos.
Agenda compartida: CEPAL, Banco Mundial y las tres trampas del desarrollo
Esta conversación entre CEPAL y el Banco Mundial ayudó a precisar recomendaciones para países de América Latina y el Caribe y abrió el debate sobre cómo promover la transformación productiva adaptándose a las realidades de cada país y permitió conectar la evidencia de los estudios del banco mundial con la agenda de CEPAL y las tres trampas empresariales:
- Baja capacidad para crecer
- Alta desigualdad, baja movilidad social y débil cohesión social
- Bajas capacidades institucionales y débil gobernanza
El seminario dejó un aprendizaje clave, la cooperación regional, el aprendizaje entre pares y el trabajo técnico con los países pueden aportar mayor valor con el fin de no retornar a una repetición de viejos instrumentos en política industrial.