La misión técnica del organismo en el estado mexicano consolidó un diagnóstico compartido con actores del territorio y delineó recomendaciones para avanzar hacia una estrategia de desarrollo productivo en Chihuahua.
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) avanzó en el estado de Chihuahua, México en una misión técnica orientada a acompañar el diseño de una estrategia de desarrollo productivo. El trabajo, realizado en coordinación con autoridades locales y representantes del sector privado y académico, permitió reconocer fortalezas del territorio y delinear lineamientos para fortalecer su competitividad y diversificación económica.
La visita dio continuidad a varios meses de trabajo técnico, que incluyeron entrevistas, reuniones y recorridos en terreno con actores clave del ecosistema productivo local. En este contexto, la CEPAL presentó a las autoridades estatales un informe con recomendaciones orientadas a consolidar una estrategia de desarrollo productivo de largo plazo, alineada con las capacidades y oportunidades del territorio.
Ventajas estratégicas de Chihuahua
Uno de los principales hallazgos del organismo apunta a la identificación de las fortalezas y debilidades que el sistema productivo del estado de Chihuahua posee para impulsar una transición desde el actual modelo de desarrollo, basado en industria de exportación, atracción de inversión extranjera directa y bajo costo de la mano de obra, hacia un modelo más intensivo en conocimiento, empleo más calificado y producción sostenible.
A partir de este diagnóstico, la CEPAL identifica tres ámbitos prioritarios para fortalecer la estrategia de desarrollo productivo del estado: ciencia, tecnología e innovación; formación de talento humano; y articulación productiva.
Un mayor diseño e implementación de las políticas de CTI
En este contexto, las recomendaciones se estructuran en torno a tres ejes. El primero se vincula con el fortalecimiento de las políticas de ciencia, tecnología e innovación. La existencia de herramientas como el Fondo Estatal de Ciencia, Tecnología e Innovación (FECTI) y el Programa Estratégico de Ciencia, Tecnología e Innovación (PECTI) ofrece una base institucional sólida. El desafío, según la CEPAL, radica en orientar estos instrumentos hacia objetivos productivos estratégicos, de manera que contribuyan tanto a la atracción de inversión extranjera de nueva generación como a la diversificación productiva y el desarrollo de capacidades locales.
En paralelo, el organismo subraya la importancia de fortalecer la institucionalidad y la gobernanza de la política de CTI, junto con activar la demanda por innovación en el tejido empresarial. “Se trata de transformar la innovación en una necesidad estratégica y no en una actividad opcional, contribuyendo a romper las inercias y alterar las dinámicas que hoy limitan la transformación productiva”, afirmó Nicolo Gligo, jefe de la Unidad de Ciencia, tecnología e innovación, extensionismo tecnológico y emprendimiento de la CEPAL.
Brechas y desafíos en la formación de talento
El segundo eje aborda el desarrollo del talento humano, entendido como un componente central para sostener procesos de transformación productiva. El diagnóstico advierte que, si bien existe disponibilidad de personal calificado, persisten desajustes entre la oferta de habilidades y la demanda del sector productivo. “La mejora de las calificaciones por sí sola no garantiza aumentos de productividad, así como la incorporación de tecnología no asegura automáticamente una mayor demanda por trabajo calificado”, explicó Natalia Genta, oficial de asuntos sociales de la CEPAL.
En esa línea, se propone avanzar en mecanismos de análisis prospectivo del mercado laboral, como observatorios de habilidades, que permitan anticipar necesidades y orientar la formación de capital humano en función de sectores estratégicos priorizados por el estado.”
Articulación productiva para fortalecer estas agendas
El tercer eje se centra en la articulación productiva. Chihuahua cuenta con una trayectoria consolidada en el desarrollo de clústers, una experiencia que, según la CEPAL, puede ser clave para dinamizar encadenamientos productivos, fortalecer redes de pequeñas y medianas empresas y facilitar la difusión de innovación.
“Las iniciativas de articulación productiva, si son adecuadamente fortalecidas, pueden transformarse en un instrumento válido para implementar las agendas sectoriales”, señaló Marco Dini, jefe Unidad de Desarrollo productivo territorial y gobernanza.
En esta línea, el organismo recomienda avanzar en la formalización de programas de apoyo a estas iniciativas, junto con asegurar mecanismos de financiamiento estables que permitan su sostenibilidad y expansión.
En su tramo final, la misión permitió contrastar y afinar estos diagnósticos junto a los actores del territorio, además de compartir los principales hallazgos en un espacio de diálogo amplio. El organismo advierte que la implementación de agendas estratégicas sectoriales exigirá la construcción de consensos amplios en torno a un objetivo común de transformación productiva. Estas agendas deberán surgir del trabajo conjunto entre los actores de las cadenas priorizadas, de modo que permitan reconocer sus capacidades, anticipar brechas y responder de forma coordinada a los desafíos que condicionan su desarrollo.