El rol de la prospectiva frente al COVID-19 y la etapa de pospandemia

¡Hola a todas y todos!

La Red de Planificación para el Desarrollo de ILPES y AECID les invitan a participar de este Foro de Discusión: “El rol de la prospectiva frente al COVID-19 y la etapa de pospandemia”, con el objetivo de abrir un espacio de reflexión colectiva que permita identificar lecciones y aprendizajes del rol que puede jugar la prospectiva en la coyuntura actual.

La pandemia del COVID-19 ha generado nuevos y múltiples desafíos para todos los países del mundo, pero especialmente para los de América Latina y el Caribe, con impactos aún impredecibles en el logro de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Es en este contexto donde la prospectiva y los estudios de futuro se vuelven aún más necesarios para los países de la región. El desarrollo de capacidades que permitan la anticipación, el diseño de escenarios y la modelación del futuro son pertinentes para reducir las incertidumbres en un mundo pospandemia.

Ya conversamos sobre porqué no fueron consideradas las alertas prospectivas sobre la pandemia. 

Esta semana los invitamos a preguntarnos:

  • ¿De quién es la responsabilidad de que no se hayan considerado las alertas prospectivas?
    ¿De la prospectiva? ¿De la planificación? ¿De la gestión? ¿De los políticos, ciudadanos, liderazgos u otros?

Acompáñenos en esta discusión colectiva que se extenderá durante todo el mes de septiembre junto a expertos de prospectiva de la región. Te invitamos también a responder nuestra encuesta que acompaña a este foro: https://forms.gle/Rm1W1jviT9WCDDZYA

A continuación, puedes revisar el video de nuestros moderadores Javier Medina y Paola Aceituno.

 

Revisa el siguiente video de Enric Bas, para conocer su opinión sobre las megatendencias del siglo XXI.

Comentarios

Para romper el hielo e inaugurar y estimular el debate paso a relatar lo que considero que son 3 elementos (seguramente hay más) a considerar en las alertas prospectivas sobre la pandemia:

  • Hay un flujo de información altísimo impulsado por la velocidad de las comunicaciones. Los Estados están preocupados en la coyuntura y no detectan los indicadores a futuro. El texto de Miguel Angel Gutierrez que acompaña esta parte del foro es ejemplificativo de esa situación. No hay que descartar ninguna información y la misma debe cotejarse de manera sistemática. Teleología
  • Ante eventos improbables (Cisnes negros) como la caída de las torres gemelas o la crisis de las hipotecas del 2008, siempre aparece algún “gurú” suelto que predijo esos hechos. ¿Podemos considerar como alertas prospectivas cualquier información que anda circulando? Si buscamos seguro que encontraremos los que plantean que existe actualmente el shangri lá o que una secta de venus trata de apropiarse del planeta tierra. No todos los eventos improbables son parte de los análisis prospectivos. Apofenia
  • Los intereses pueden entrar en juego en la selección de los caminos del futuro. Hay una apropiación de lo que se necesita y un descarte de algo que se considera aleatorio pero que puede terminar siendo importante. La prospectiva puede pasar a ser un atrezo, como elementos que decoran un escenario (y no el espacio necesario para entender los escenarios). Procrastinar

Totalmente de acuerdo. Sin embargo hay que tener en cuenta que el ser humano prefiere pensar en aquello que le es conveniente más que en cosas que le pueden afectar su zona de confort. En cuanto a la pandemia, haya sido del COVID-19 o de otra enfermedad, existía también la confianza que los sistemas internacionales de control sanitario habían tenido éxito en años recientes (SARS, Ebola) y por lo tanto, persistía la idea que el mundo estaba preparado para contener cualquier enfermedad, y que otra "peste negra" como la de la Edad Media, no podía darse.

Y allí viene lo interesante para la prospectiva: el límite entre lo posible y lo no posible, la famosa superficie "Clarke-Dator", que depende del stock de conocimiento que se disponga en un tiempo determinado. 

Inmediatamente surge la interrogante: ¿el conocimiento, especialmente de lo que esperamos del futuro, está diseminado ampliamente?  O mejor aún, ¿se encuentra en la mente de los que realmente toman las decisiones?

En respuesta a por blutman@gmail.com

Hola:

En México, como en muchos países, al inicio de la pandemia provocada por el COVID-19, había confusión y no se sabía cómo iba a evolucionar la epidemia. Se pensó que tal vez estuviera localizada en un país (China) o un continente (Asia), pero al parecer, no se consideró la posibilidad real de su transmisión a nivel global, así que se esperó hasta que la OMS anunciara oficialmente este riesgo mundial.

Considero que el siglo XXI está lleno de fuertes cambios, como también lo fueron los dos siglos precedentes, sólo que ahora con un ritmo mucho más acelerado, lo cual es difícil de procesar para tomar las decisiones pertinentes y llevar a cabo las adaptaciones necesarias a nivel de las organizaciones. La situación por la que atravesamos hace evidente la necesidad de construir nuevas metodologías y herramientas analíticas acorde a los tiempos modernos y el cumplimiento de los ODS, en el marco de la Agenda 2030. Lamentablemente, América Latina en su conjunto carece del suficiente desarrollo de capacidades tecnológicas y científicas para monitorear y pronosticar eventos de esta naturaleza. No obstante, es imperativo diseñar políticas y programas que contribuyan a subsanar este vacío de conocimiento empírico, tecnológico y científico.

Sería interesante que los gobiernos convocaran a la conformación e integración de equipos de investigación multi, inter y transdisciplinarios que han desarrollado conocimiento y capacidades relacionadas con los estudios prospectivos, a fin de juntar los esfuerzos realizados hasta ahora al interior de cada uno de esos grupos de investigación para que, con los instrumentos y equipos tecnológicos, las metodologías adecuadas y los enfoques de la prospectiva, se pueda construir nuevo conocimiento científico sobre las apremiantes incertidumbres del siglo XXI.

Saludos,

Lourdes Marquina

En respuesta a por blutman@gmail.com

Gracias a todos los organizadores de este muy interesante y oportuno debate.

Pensando en la pregunta: ¿Por qué no fueron consideradas las alertas prospectivas sobre la pandemia?, y con el interés de identificar aprendizajes para estar preparados para futuras crisis. Pienso que algunas hipótesis/pistas hilvanadas en estos puntos -que creo que avanzan sobre las preguntas siguientes- pueden ser:

1) El Informe OMS 2019 muestra que los ejercicios de prospectiva llegaron al canal institucionalizado que valida la información producida. Digo por ejemplo IPBES, IPCC son foros intergubernamentales muy sólidos y valiosos con múltiples investigadores de todo el mundo, y producen información de diagnóstico y prospectiva que evidentemente nutrieron a la OMS como para concluir que existían riesgos reales de pandemia, lo que informaron en Septiembre de 2019. Ese informe público y por los canales propios de la OMS evidentemente estuvo en manos de los decisores correspondientes en cada país y región.

2) los sesgos cognitivos (en individuos) y culturales, en particular de las elites y tomadores de decisión, no son iguales en los decisores domintantes que en los países periféricos, como no lo son las consecuencias de sus decisiones y la incidencia en las decisiones. Es decir, los decisores de los países desarrollados puedieron evaluar que el impacto no los afectaría tanto o que podrían dominar la situación -según el mapa del informe OMS 2019 sobre las anteriores epidemias recientes, que golpearon más fuertemente a los países menos desarrollados-. Por el contrario, los decisores de los países en desarrollo tienen menos opciones y oportunidades de incidir y menos grados de libertad para actuar por sus sesgos culturales, sus limitaciones presupuestales, y la influencia de los poderes globalizados que permean los espacios nacionales y locales.

3) las sociedades no reciben información en forma directa de los organismos institucionalizados, ni de los ejercicios de prospectiva validados metodológicamente. Se nutren de la información que circula en los medios masivos de comunicacion y las redes sociales, que están distorcionadas y con altos grados de sesgo y manipulación, contribuyendo a la confusión generalizada y la imposibilidad de construir visiones compartidas basadas en el bien común. Los organismos institucionalizados como la OMS también están desacreditados por sectores que tienen interés en debilitarlos.

4) los decisores basan más sus decisiones en el corto plazo y en las prospectivas de las encuestas, que en las del bien común.

5) Si las sociedades estuvieran mejor informadas y la información prospectiva socializada mediante foros de discusión y debate ampliados, que favorecieran la construcción de visiones compartidas y de futuro basadas en el bien común, estarían en condiciones de incidir de abajo hacia arriba en la voluntad política de los tomadores de decisión de turno, quizás torciendo el devenir que parece inevitable - la imposición en la práctica de las teoría del rebaño, "que mueran los que tengan que morir"-.

6) Uniendo estos elementos, y seguramente faltarían muchos otros, creo que la prospectiva, tal como señala en manual de 2006, debe enfatizar su aplicación en el marco de procesos de planificación participativos amplios y llegar más capilarmente a la sociedad, promoviendo debates y disparadores que ayuden a difundir masivamente los resultados de los ejercicios prospectivos, para construir visiones compartidas basadas en el bien común.

7) De cara al futuro y la preparación para futuras crisis, y pensando en la planificación para la Agenda 2030 y los ODS, creo que es fundamental superar las visiones sectoriales, y lograr planes coherentes y sinergicos en cada nivel -local, nacional, regional, global-, y la cooperación multinivel.

8) Para ello -visiones compartidas basadas en el bien común que decanten en planes coherentes integrales- es necesario ampliar la autonomía -libertad con responsabilidad- de los individuos. Para promover la autonomía -libertad con responsabilidad- se necesita trabajar sobre los sesgos cognitivos y culturales en cada contexto local, nacional, sectorial, de comunidades de práctica, de grupos de interés, etc. Y en esto la prospectiva tiene un rol importantísimo para jugar, no quedando solo en manos de los tomadores de decisión sino permenando a toda la sociedad.

¡Gracias nuevamente por la oportunidad de reflexionar y participar en esta producción colectiva de ideas!

Seguimos pensando juntos! Saludos!

Roxana

En respuesta a por blutman@gmail.com

En el Perú, por lo que tengo entendido contamos con grupos de trabajo de prospectiva en algunos Ministerios.

Con respecto al contexto de pandemia, en abril de este año, el Ministerio de Salud emitió una resolución ministerial que normaba la existencia de un grupo de trabajo para "asesorar en material de prospectiva sobre la pandemia"1. Bueno, obviamente este grupo fracaso, sería bueno conocer los motivos, tal vez, les falto herramientas, ser escuchados u otros. 

Mi percepción como funcionaria es que, por lo mismo, que no contamos con un aparato público bien estructurado, fuerte, debidamente articulado y presto a servir a la ciudadanía, pues el futuro es "sólo bulla" y se actúa sobre cosas pendientes y urgentes.

No obstante, con respecto a los planes, normas, políticas, en el papel estamos bien, siguiendo la corriente y súper actualizados. Con respecto a la implementación, es otro cantar.

 

1. https://cdn.www.gob.pe/uploads/document/file/581422/RM_167-2020-MINSA_1… 

En respuesta a por blutman@gmail.com

Geman, estoy de acuerdo cuando señala que parte de la responsabilidad recae en los ciudadanos que no han elegido correctamente a sus líderes políticos. Pero la reflexión que hemos hecho en Brasil y creo que se puede reproducir en algunas regiones de LA, es que una gran parte de la población ha sido engañada por un plato de comida durante décadas. Mantener a esta parte de la población ignorante y en estado de pobreza para seguir siendo manipulada. No podemos imponer la culpa, la salida son las políticas públicas que lleguen a esta población y la saquen de ese margen.

 

En respuesta a por German Alarco

Hola, colegas. Qué buena oportunidad es poder participar en esta instancia de diálogo en torno al futuro postpandemia y el rol de los análisis prospectivos. En mi caso, quisiera aprovechar de manifestar la siguiente inquietud relacionada con el sustrato teórico de los estudios prospectivos. Yo los ignoro, pero me interesa conocer sobre eso. Quisiera saber: ¿sobre qué sustratos teóricos de los ámbitos de la sociología y o de la economía se asientan estos análisis? A mí me interesan los estudios acerca de innovación tecnológica, donde pueden hallarse distintos enfoques nacidos en perspectivas económicas y sociológicas, que también avanzan en pronósticos en aquél aspecto tan importante en nuestras sociedades. Un saludo cordial.

Hola Miguel. Una reflexión significativa es que los estudios del futuro actualmente están compuestos de 15 escuelas que abarcan campos de acción tecnoeconómicos, territoriales, corporativos y socioculturales, que se han desarrollado en los últimos 80 años, aproximadamente. No se consideran una parte de la economía o la sociología.  Se conciben como una multi/inter/transdisciplina que integra diferentes campos de conocimiento. Tu interés en la innovación tecnológica refleja un tema que siempre ha sido central dentro de los estudios del futuro. Y abarca conceptos ligados a la investigación de futuros, el pronóstico tecnológico, la dinámica de sistemas, la vigilancia tecnológica, la inteligencia competitiva y el análisis de tecnologías orientado hacia el futuro. Que bueno que sigas participando! 

En respuesta a por Miguel Muñoz A.

Hola a todos y todas,

Me parece muy interesante lo que han planteado y el tema sobre como hacer que las alertas sean consideradas y, con ello, poder anticiparnos. Creo que lo que menciona Gustavo nos invita a plantear alertas prospectivas con estudios e información verificable que las sustente, para así alejarnos de predicciones tipo bola de cristal. En ese sentido, para mi la ciencia y en particular el método científico podría ser una buena forma de llegar a los y las tomadores de decisiones para que consideren las alertas. Sin duda decirlo (o escribirlo) es más fácil que hacerlo. Sobre todo en estos tiempos en que la ciencia está cuestionada, por ejemplo con movimientos como los antivacunas o declaraciones de algunos líderes mundiales sobre el mismo Covid-19. 

Creo que un segundo argumento puede ir en la línea de lo que plantea Miguel Ángel Gutiérrez en su columna "El coronavirus o el costo de ignorar el futuro". Finalmente los costos que estamos pagando actualmente con la pandemia Covid-19, en términos ecónomicos, sociales, de salud, entre otros, son más altos que lo que hubiese costado un programa de previsión si se hubiesen considerado las distintas alertas. Aquí coincido con Paola que lo que debemos cambiar es más complejo pues responde a la "naturaleza humana", pero no pierdo las esperanzas de que esta crisis sea una oportunidad para posicionar la prospectiva en la agenda política.

Muy interesantes los aportes.

Y tal cómo señala María del Pilar, la ciencia en estos momentos está cuestionada no sólo por sus críticos sino porque la construcción mismo del conocimiento sobre la Pandemia y su control, aún no proporciona bases sólidas para la toma de decisiones contra ella debido a que luego de medio año de brotes mundiales no existen respuestas concretas, debilitando por el momento su fuerza. Y aquí radica uno de los retos futuros para las alertas prospectivas: ser confiables y tener la capacidad de ser apropiadas para crear incidencia pública.

¿Porqué no fueron consideradas?. Puedo arriesgarme a decir que su mensaje no fue asumido, que no fue interiorizado y que existen creencias sobre el comportamiento humano que asumen la "racionalidad" de las personas, cuando pueden ser necesarios diversos análisis de las normas sociales, la convivencia y ante todo si somos sociedad individualistas que sólo se mueven a través de micro incentivos.

 

 

Gracias Carlos por tu comentario. Interesante tu perspectiva acerca de la división interna y externa. Al respecto hay que considerar que existen barreras de percepción en la evaluación de los estudios del futuro y la prospectiva. Hoy en día existe un fuerte desarrollo como (inter/multi/trans) disciplina que fundamenta métodos, procesos y sistemas de anticipación y construcción de futuros, que sirven para la adopción de decisiones estratégicas y la orientación de gobiernos, corporaciones, sectores económicos, territorios, etc.  Su epistemología ha avanzado notablmente y correponde a lo que autores como Olav Helmer  y Georges Balandier denominan ciencias inexactas. Abarca métodos basados en la evidencia, la experticia, la participación o interacción y la creatividad y su práctica demuestra múltiples aplicaciones en los ámbitos político, económico, social, cultural, ambiental y científico-tecnológico. Su capacidad de integración multidimensional es uno de los valores agregados mejor percibidos por los organismos internacionales. De otra parte, tu sugerencia sobre el marco de Ulrich Beck es fundamental para analizar la epistemología del riesgo y la incertidumbre. Finalmente, como señalas, es preciso avanzar en la difusión y desarrollo de este campo de conocimiento en la comunidad académica, así como en la formación de profesionales especializados. Por demás, este es un tema donde se registra una profunda brecha entre las capacidades de nuestra región y la de países de punta, tales como Finlandia, Corea, Japón, Singapur, entre otros. 

En respuesta a por Carlos Sáez L

Para quienes recién llegan al Foro, quiero recordar el propósito de la primera semana: Reflexionar acerca de  ¿Por qué no fueron consideradas las alertas prospectivas sobre la pandemia?

Muy importantes todas las sugerencias que contribuyan a generar líneas de respuesta institucional, mejoras o transformaciones tanto de la prospectiva misma como de las instituciones y sistemas de planificación. Muchas gracias! 

Buenas tardes,

Cordial saludo. Excelente iniciativa para contar con un espacio para compartir diferentes opiniones sobre prospectiva.

A la pregunta ¿Por qué no fueron consideradas las alertas prospectivas sobre la pandemia? considero que a pesar de que existe información amplia sobre diferentes enfoques prospectivos, la misma no ha sido insumo de análisis para la toma de decisiones en el corto y mediano plazo, con el fin de iniciar con acciones que precisamente se indican en los documentos realizados. La prospectiva es un instrumento fundamental para actuar hoy y empezar a trabajar en la construcción del futuro deseado, pero depende de la toma de decisiones oportuna, por lo que las personas que están en ese nivel podrían enfocarse en los datos que ya están en documentos prospectivos, si es que aún no los conocen, y darle el valor que deberían para anticiparse a muchas situaciones.

La información es clave y en estos momentos tiene más relevancia, así como facilidades para acceder a la misma, sólo se debe identificar las fuentes correctas y usarla de forma estratégica, cumplimiento con los fines requeridos para decidir y a la vez, compartir para mejorar los proceso de planificación, ya que van de la mano. Es un análisis continuo y de trabajo en equipo.

Tengo la esperanza, como lo han manifestado en varios comentarios, que ahora la prospectiva tenga un rol prioritario en la toma de decisiones, pero más que en generar documentos, su papel sea de análisis para pensar en el futuro y empezar desde ya su construcción, de forma conjunta a nivel de regiones (países), sectores (público-privado), gremios (asociaciones, cooperativas, empresas), sociedad civil, gobierno, entre muchos otros.

En respuesta a por Javier Medina …

Muy interesantes las intervenciones de todos y todas, en el Caso puntual de Costa Rica, el Ministerio de Planificación y Política Económica ha sido llamado a ser actor protagónico en el abordaje de la Pandemia, indistintamente del andamiaje prospectivo que cada país ha logrado desarrollar en América Latina, la planificación desarrolla el papel protagónico para atención de las crisis y replantear el escenario que se requiere construir como país. 

Mi reflexión va dirigida a centrar los esfuerzos para posicionar el pensamiento y accionar prospectivo como herramienta técnica para plantear estudios de futuro en los países Latinoamericanos  y marcar un hito en la planificación, no solo de largo plazo sino prospectiva.  

Hola para todos los participantes y a todas las personas que ha aportado anteriormente. Quiero enfocarme en la pregunta de esta semana.

Las alertas prospectiva en forma de señales débiles, escenarios futuros, ciencia ficción, novelas, artículos u otras formas de expresar la potencialidad y el peligro de una pandemia, ha sido una constante en toda la historia de la vulnerabilidad humana, sobre todo, cuando no son nada nuevos los eventos infecciosos. Estas narrativas científicas o no, han sido ignoradas por los grandes tomadores de decisión (la mayoría no están involucrados en dichos relatos o alertas) 

Historiadores, novelistas, cineastas y prospectivistas se han encargado de alertar por diferentes medios de la posibilidad de ocurrencia, ilustrar sus consecuencias y analizar el manejo dado en grandes pestes, plagas, epidemias y pandemias alrededor del mundo. Enumero la evidencia de ellos solo de algunas como, El diario del año de la peste de Daniel Defoe en 1712, La peste de Albert Camus en 1947, La muerte en Venecia de Thomas Mann en 1971, La película El año de la peste de Felipe Cazals con guión de Gabriel Garcia Marquez 1979, La novela del Amor en los tiempos del cólera también de Garcia Marquez, en 1985 y el Ensayo sobre la ceguera de José Saramago en 2011. El Proyecto milenio en su Estado del futuro 1997, Implicaciones para nuestras acciones de hoy, advertía: “Las crecientes migraciones en masa y los viajes internacionales propagan las enfermedades más rápidamente que en el pasado; la creciente urbanización y la densidad de población aceleran e intensifican la capacidad de llevar la vida tal como la conocemos a un punto muerto". En año 2008, el informe Global Trends 2025: A Transformed World, del gobierno de los EE.UU. anticipa la posible aparición de una pandemia debido a mutaciones genéticas de patógenos, como el de la gripe aviar y el SARS. En el 2010 Antonio Alonso y Enrique Ruelas en su libro Los futuros de la salud en México 2050 resaltaban la imagen futura de "Por otro lado, hacia el año 2020 se introduce en México un nuevo virus de alta letalidad para el cuál no existe cura conocida”. En el año 2011 la película Contagio recreaba la situación pandemica por experimentación. En el 2014 Gerardo Sifuentes prototipiador de ficción tecnológico, publicaba en la revista Muy interesante, La pandemia que viene, "Las últimas pandemias y brotes infecciosos han mostrado la vulnerabilidad de los sistemas de salud del mundo y la incapacidad de predecir o prevenir estos eventos. Quizá un cambio de mentalidad podría ser significativo". El magnate Bill Gates en el 2015 en una charla TED alertaba sobre la posibilidad de millones de muertes por los virus tipo influenza (corona). Ahora recientemente, el informe "Un mundo en riesgo", elaborado por la Junta de Monitoreo de Preparación Global (GPMB), un equipo de expertos en salud dirigido por un ex jefe de la Organización Mundial de la Salud en septiembre de 2019, "la amenaza de una pandemia que se extienda por todo el mundo es real" y advirtió que "un patógeno de rápido movimiento tiene el potencial de matar a decenas de millones de personas, desestabilizar las economías y amenazar la seguridad nacional". No quiero terminar este recorrido sin resaltar que cientos de estudios de planificación y prospectiva en las dos últimas décadas, llamaron la atención del debilitamiento, desatención, descuido y/o abandono de los sistemas nacionales de salud y la atención a la prevención. Pero de nuevo no se involucraron los grandes tomadores de decisiones, ni los dueños de los medios de producción, comunicación y servicios de salud. 

 

 

Buenas tardes, desde España.

En primer lugar quería felicitar por la iniciativa, muy necesaria. Y además agradecer la posibilidad de poder participar e intercambiar conocimiento, más en estos tiempos en que los debates se tiñen de desinformación y posverdad.

Desde mi punto de vista, respondiendo a la pregunta y siguiendo la línea de Gustavo, estamos ante un tema de relación entre prospectivista y decisor.

  • El prospectivista mira a largo plazo, mientras que el decisor lo hace a largo.
  • El prospectivista se centra en lo emergente, el decisor en lo urgente.
  • El prospectivista mira a lo ancho (contexto, horizon scanning, etc), mientras que el decisor tiene foco concreto.
  • El prospectivista no tiene plazo marcado, mientras que el decisor, en lo público, está limitado a una legislatura corta (en la que además, como tendencia creciente, el esfuerzo se centra en el siguiente proceso electoral).

¿Por qué la prospectiva no acaba de implementarser?

  • Desde el punto de vista del decisor por el cortoplacismo de miras, el foco en lo cotidiano y en parte el desinterés hacia un futuro más allá del periodo por el que son elegidos. Se une una falsa conceptualización sobre la prospectiva, que asocian más a la predicción (forecast). Y riesgos alertados, como las pandemias (de acuerdo en que no es un cisne negro), se infravaloran. Pero también porque toda acción exige recursos, y los recursos para atender las necesidades diarias ya son escasos. Hoy es aniversario de los atentados del 11S. En 1949 White escribió "Here is New York", donde hablaba de aviones que se estrellaban contra la ciudad. Había muchas alertas sobre el riesgo de usar un avión como arma. ¿Se hizo algo? ¿Se pudo hacer algo? Pues quizás no, por lo que se comenta, muy baja probabilidad, inexistencia de un enemigo terrorista global en esos momentos. Pero cuando el contexto cambia, cuando surge Al Qaeda y lanza una amenaza explícita...¿se podría haber hecho algo? ¿Controlar quien atiende un curso para pilotar aviones? Es un simple ejemplo, igual que ahora se controla quién compra una tarjeta de prepago para móvil o se registra una noche en un hotel.
  • Desde el punto de vista de los prospectivistas, por no saber "aterrizar" el valor de la prospectiva. En ocasiones la prospectiva se ha presentado como un INFORME. Un producto estático.
    • La prospectiva como sistema. Más allá de modelos y técnicas de Godet (prospectiva francesa) o Millenium Project, la prospectiva debe tender a generar escenarios dinámicos. En seguridad cualquier variable que cambia afecta a multitud de factores (Bayes). Si se identifican tendencias, drivers e indicadores se puede disponer de modelos vivos que alerten sobre cambios trascendentales.
    • Sistemas de alerta temprana. El mejor analista es aquel que hace las mejores preguntas, pero también aquel que sabe "unir los puntos". Cuestiones que aparentemente no tienen relación. Se desprecia la alerta temprana (early warning) y más aún las señales débiles (early warning). Hay que atenderlas. En el proceso empresarial de los últimos años multitud de empresas han muerto por no atender a esas señales o por identificar que su competidos ya estaba en el sector, obviando que podía venir de fuera (mundo tecnológico).
    • Metodología. Es de interés presentar al decisor (sea público o privado) un modelo en el que no perciba la prospectiva como ciencia ficción. Se puede lograr combinando una visión que vaya del presente al futuro (más basada en análisis de tendencias, donde el decisor puede percibir elementos reales en el presente) con la visión de futuro a presente (necesaria la imaginación, la creatividad, la distopía y utopía). La primera aproximación tiene como ventaja ser percibido como más palpable por el decisor. Como desventaja cuenta con los sesgos que nos atan al pasado y al presente, en base a nuestras experiencias y conocimiento. La segunda, de futuro a presente, nos aleja del decisor pero también intenta alejarse de nuestros sesgos. Wild cards, What If, utopías...nos ofrecen técnicas para trabajar.

De nuevo, muchas gracias por esta iniciativa, y la pregunta formulada, que ofrece muchas cuestiones a plantear, debatir e intercambiar conocimientos. Y a construir un futuro como salida, porque el presente ya ha pasado.

 

Hola de nuevo, creo que la pregunta ¿Por qué no fueron consideradas las alertas prospectivas sobre la pandemia? tiene implícita la premisa que los prospectivistas le alertaron en forma clara, oportuna y eficazmente a los hacedores de políticas públicas, los tomadores decisiones en la prevención y atención de posibles desastres infecciosos y a todos los implicados en el manejo hoy de la pandemia. Yo no creo que haya sido así, ni tampoco que se hiciera un esfuerzo continuo por ello.

Yo creo que la pregunta es ¿Por qué en le campo de los prospectivistas no existe un club, grupo, organización, red o federación que venga y pérmanezca en la fuerza continua de alertar, convencer, orientar y prevenir por medio de la previsión yo anticipación por lo menos con algún grado mediano de convencimiento a los actores de interés en la temática de las salud humana de largo plazo?

Excusas por el último párrafo con dos errores:

Yo creo que la pregunta es ¿Por qué en el campo de los prospectivistas no existe un club, grupo, organización, red o federación que venga y permanezca en la fuerza continua de alertar, convencer, orientar y prevenir por medio de la previsión y/o anticipación, por lo menos, con algún grado mediano de convencimiento a los actores de interés en la temática de las salud humana de largo plazo?

En respuesta a por lucio@prospect…

Buenos días a todas las personas moderadoras y participantes de este foro. Los saludo calurosamente desde Costa Rica. Con respecto a la pregunta: ¿Por qué no fueron consideradas las alertas prospectivas sobre la pandemia?,  seguidamente expondré algunos puntos que a mi criterio incidieron en la situación actual:

1. Cuando en el año 2015 se lanzó la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible que incluía los ODS, en la 70a.  Asamblea General durante la Cumbre celebrada en Nueva York,  posiblemente muy pocos, o quizá ninguna persona, se planteó la posibilidad de que cinco años después el mundo atravesaría por una pandemia, con consecuencias nefastas en los sistemas de salud, económicos y en el tejido social de los países.

2. Si bien es cierto, las epidemias son recurrentes en el tiempo y se sabe que las epidemias y las pandemias son parte de los procesos biológicos de esta naturaleza cósmica, lo que nadie se imaginó fueron los efectos y consecuencias económicas, políticas, sociales que tendría esta epidemia. Desde esta perspectiva, la emergencia nacional y mundial del coronavirus se ha mencionado como un evento de alcance global que cumple con estas características de un cisne negro,  no por el hecho de que no existieran las alertas; sino más bien porque incluso un año antes, nadie sospechaba de que esto sucedería a inicios del 2020. Este evento se caracterizó por su escasa probabilidad de ocurrencia, y sin embargo, cuando se manifestó, ha provocado amplias e importantes consecuencias en las sociedades del mundo, con consecuencias negativas en los ámbitos sociales, económicos y sanitarios que posiblemente se alargarán en el tiempo. Expertos en materia económica estiman que en promedio, los países podrían tardar hasta dos años en recuperar su condición económica antes de la pandemia. En el caso de mi país, las necesidades de recursos para proteger o compensar a los sectores afectados por la pandemia y la crisis económica sobrepasan con creces los recursos fiscales actuales, debido a que el país atravesaba por una crisis fiscal, mucho antes de la llegada del COVID-19. De acuerdo con el BID, la débil situación fiscal no es sólo un problema de Costa Rica, sino de varios países de la región. 

3. Lamentablemente prevalece el cortoplacismo en los tomadores de decisiones públicas, y es escasa la vigilancia hacia elementos externos que podrían afectar a los países. Muchas veces los gobiernos se enfocan en atender problemas urgentes, en "apagar incendios" y no tiene la visión de largo plazo que caracteriza el pensamiento prospectivo. Además, los intereses político partidistas han generado una cultura política de pensar en una agenda de 4 años (en promedio),  y no en una visión integral y holística de país a largo plazo, que trascienda los períodos electorales.

4. La participación social y el diálogo social permanente, al cual apunta la cuarta generación de la prospectiva, ha sido difícil llevarlo a la práctica. En parte, porque los mismos gobiernos no propician esos espacios democráticos que estimulen la inteligencia colectiva para el debate sobre el futuro deseado. Se olvida que ningún actor, público o privado, por sí solo, es superior al entramado de las relaciones sociales de un país,  sino que más bien requiere de otros actores, debido a sus limitaciones de capacidades y recursos (cognoscitivos, financieros, organizativos, tecnológicos, prescriptivos, entre otros). Considero que para llevar a cabo esta discusión social sobre el futuro y como modelarlo, se requiere que todos los actores comprendan su dependencia de los conocimientos, recursos, poderes y capacidades de los demás participantes; en un ambiente de escucha, respeto, tolerancia y capacidad de consenso. Posiblemente se requiera educar a la población en estas dinámicas participativas, incluso desde los primeros años de la educación de los niños y jóvenes, para que tengan una noción básica de lo que es la prospectiva y su vinculación con el diálogo social.  

5. Se requiere redoblar esfuerzos para que el ejercicio prospectivo se vincule con el diseño, formulación y evaluación de las políticas públicas de los países. De lo contrario, se corre el riesgo de que la prospectiva sea únicamente un conjunto de métodos, procesos y sistemas que  permitan llegar a la elaboración de escenarios deseables, pero que  lamentablemente quedan en el papel, porque no se vinculan con la generación de políticas públicas que permitan implementar  paulatinamente los cambios deseados. Como bien lo indica la amplia literatura en prospectiva, lo que mueve este campo de conocimientos es la Acción. 

6. Se deben establecer indicadores o criterios que le permitan al tomador de decisiones, saber cuando debe, o en su defecto, cuando no debe prestar atención a ciertos eventos con poca probabilidad de ocurrencia. Sería altamente costoso  prestar atención a la mayoría de  eventos que suenen altamente improbables, como dijo un forista anteriormente, de lo contrario habría que prestarle atención incluso a la posibilidad de una invasión extraterrestre. Entonces, el punto es saber ¿cuáles son los criterios suficientes que debería cumplir un posible evento futuro para que el Gobierno le preste la debida atención a una alerta prospectiva?

7. Con el cambio climático, el incremento de los vuelos internacionales, el uso y abuso de antibióticos y otros medicamentos, así como el descongelamiento del permafrost, entre otros factores, podrían provocar la aparición de nuevas pandemias, en lapsos de tiempo relativamente cortos, por lo cual,  los países y los Organismos  Internacionales deberían de prestar atención a estas señales, para fortalecer los sistemas sanitarios nacionales. Posiblemente el COVID-19 sea el inicio de otras enfermedades con alto alcance viral en el mundo. Por lo cual, debemos de irnos preparando en esa línea. 

Muchas gracias por esta valiosa iniciativa. Quedo a sus órdenes. Saludos cordiales

 

Hola a todes, todas e todos,

Gracias por la oportunidad de contribuir.

Creo que estamos ante una pregunta con muchas dimensiones de respuesta, que pasan por narrativas culturales (1) y políticas (2), incluso sobre la reflexión de cómo (3) la prospectiva se presenta en el resultado de la planificación de acciones de gobierno y sociedad.
Creo que (1) el primer tema que trata la cultura está relacionado, principalmente en Brasil, con la inmediatez, no tener la costumbre de pensar en el futuro. Seguimos lidiando con estados de pobreza que deben considerar las necesidades básicas de la vida cotidiana. Lo fundamental para la existencia humana no está garantizado para la mayoría de nuestra población. Y eso no le permite a la sociedad hacer el desprendimiento de pensar en el futuro, si no tiene lo necesario para sobrevivir en el presente.
(2) Brasil vive actualmente un estado negacionista de los mayores problemas que atraviesa la sociedad. Estamos liderando localmente el número de infectados y asesinados por covid-19. En el ámbito político, la pandemia ha profundizado el estrés de las democracias, que se vieron presionadas por la desigualdad y el desempleo que generó el modelo neoliberal en crisis. Aquí, el gobierno parece apostar por el miedo y la muerte para atacar las instituciones.
En cuanto a la prospectiva (3), observamos que muchas iniciativas se han llevado a cabo en los últimos 50 años en Brasil y América Latina, por parte de gobiernos nacionales y regionales, lo que no hemos observado es la transformación de estudios futuros en resultados monitoreables, que entregan sustancialmente valor para la sociedad. La reflexión es sobre la complejidad que plantea el profesor Miguel Gutiérrez en su artículo: ¿es un problema de prospectiva, planificación o gestión?
Además, el profesor Fernando Ortega plantea la cuestión del conocimiento disponible en un determinado período de tiempo. Estoy de acuerdo, pero creo que tenemos una dimensión mayor que el conocimiento disponible, se trata del acceso al conocimiento y por parte del actor que realmente puede utilizarlo. En este sentido, también asumo para nosotros los posibles especialistas parte de la responsabilidad. Es una provocación para nuestra discusión.

Rosana

Hola Rosana

Creo que los 3 puntos que plantean son muy interesantes y de alguna manera va integrando otras perspectivas anteriores, por tanto, se podría decir que varios de  los puntos planteados no solo responden a la realidad de Brasil, al parecer ALC  puede verse interpretada en tus reflexiones y ciertamente la observación o seguimiento de los estudios futuros deben ser vistos como una lección a la cual debemos responder en el mediano plazo, para así entregarle la importancia a la etapa que sigue al diseño del futuro. 

Saludos

En respuesta a por Rosana Pauluci

Hola a todas y todos,

Ya estamos terminando de discutir la primera pregunta. A modo resumen, ustedes han planteado diferentes factores de por qué no fueron consideradas las alertas prospectivas sobre la pandemia. Algunos factores son institucionales, con una ausencia de estructuras que soporten los estudios. Otros son políticos, relacionados con un limitado interés o la toma de decisión sobre lo urgente. Existen también factores presupuestarios, científicos y de comunicación e información, donde las limitaciones son financieras, de recursos tecnológicos y desconocimiento sobre los estudios de futuro.

Lo cierto es que todos estos factores funcionan como obstáculos para que las alertas prospectivas sean apreciadas e incorporadas en la toma de decisiones. Para los prospectivistas el desafío es superar la desconfianza y la desinformación que existe en torno a los estudios de futuro, promover la multidisciplinariedad, el monitoreo y la anticipación como herramientas analíticas que permiten reducir la incertidumbre y construir el futuro.   

Les invito a que sigamos discutiendo, ahora en torno a la pregunta: 

¿De quién es la responsabilidad de que no se hayan considerado las alertas prospectivas?
¿De la prospectiva? ¿De la planificación? ¿De la gestión? ¿De los políticos, ciudadanos, liderazgos u otros? 

También recuerden responder la encuesta que acompaña este Foro en el siguiente enlace: https://forms.gle/w13E8wpFG8nT67AW7

Saludos

Saludo para todos desde Colombia¡  Con mi desconocimiento de ese importante tema percibo que la planificación a nivel nacional no obedece a la prospectiva.  La previsiones son inmediatistas y basadas en las exigencias de organismos internacionales o nacionales; las perspectivas se dan con un alcance de 4 a 6 años. Los planes, supuestamente estratégicos, buscan responder a las demandas apremiantes a las que responden  los gobiernos y no en función de perspectivas de construccion futura del Estado.  Los gobernantes hacen lo posible por "salir al paso" y esa parece ser la consigna; hay un asunto cultural y una dependencia en Latinoamérica que requiere un mejor análisis. 

 

En respuesta a por María del Pila…

Siguiendo el hilo que plantea Pilar y nuevamente, para inaugurar el debate respecto al tema en cuestión me gustaría trastocar la pregunta con el siguiente interrogante: ¿Es necesario encontrar responsables? ¿Hay un solo responsable?

En un partido de football si un equipo pierde la responsabilidad es: ¿del técnico, de los jugadores, del arquero que no atajo bien, de los defensores que no defendieron, los atacantes que no hicieron los goles, elementos externos como el árbitro, los simpatizantes que no alentaron, otros? ¿De la preparación y planificación del partido?

La metáfora futbolística nos lleva a pensar en la multiplicidad de variables que interactúan (en el football y en la prospectiva). Las responsabilidades nos deben permitir en estos casos, más que señalar con el dedo acusador, la reflexión de los diferentes elementos que componen el análisis prospectivo y de escenarios. Para ello habría que  arbitrar los medios para impulsar procesos de “evangelización” a los tomadores de decisiones en la necesidad y utilidad de este tipo de estudios los cuales tienen que estar acompañados por mecanismos modernos de planificación (estratégica).

La responsabilidad debería servir centralmente como disparador para entender las ausencias, los faltantes y los errores por corregir.

Mi posición es que se trata de una responsabilidad compartida, pero el mayor énfasis debe recaer sobre la Gestión Estratégica del Estado. De acuerdo con el planteamiento realizado por el  ILPES sobre las funciones básicas de la planificación, estas incluyen la prospectiva, la coordinación de políticas públicas y la evaluación. Se ha debatido si la concertación de los actores sociales puede ser una cuarta función, pero en todo caso, el concepto central, desde este punto de vista, es que la prospectiva es una función de la planificación.  Y a su vez, esta es una parte de la Gestión Estratégica del Estado. A esta le compete trazar la visión de futuro y las rutas para alcanzarla, propiciar los mecanismos de articulación intertemporal y multiescalar para que se realice la visión de futuro en el marco de corto, mediano y largo plazo, y en todas las escalas, al nivel nacional, regional, sectorial y local.  

 

A mi modo de ver, la falla principal de la prospectiva radica en su desconexión con los procesos reales de toma de decisiones, si se generan alertas pero estas no son escuchadas por los decisores y el alto gobierno. La falla principal de la planificación es la falta de articulación entre la prospectiva, la coordinación y la evaluación. Y la falla principal de la Gestión Estratégica del Estado es su enfoque en el corto y mediano plazo, su falta de visión holística y sistémica, y la carencia de políticas de Estado y miradas que trascienden el inmediatismo y el oportunismo político. Dicho de otro modo, la prospectiva produce insumos que no son incorporados por la planificación, y son desatendidos por la Gestión Estratégica del Estado porque esta se limita a la administración del presente, en lugar de prepararse frente a la construcción del futuro. 

 

El Covid ha desnudado todas estas fallas y las ha amplificado, ha puesto en evidencia la falta de respuesta oportuna y efectiva del Estado y la sociedad a un tema que desborda las limitadas capacidades estatales y sociales. Las Américas, incluyendo América Latina, el Caribe y Norteamérica, poseen el 8.4% de la población pero han concentrado a la fecha  del 1 de septiembre/2020 alrededor del 54% de los contagios del Covid al nivel global.  Este indicador es un retrato de las brechas del desarrollo y la necesidad imperativa de mejorar las capacidades prospectivas y estratégicas en todos los niveles del Estado. Esto significa, también, que se requiere articular la concertación de manera crítica y urgente dentro de las funciones básicas de la planifiación, como  mecanismo de participación y generación de consensos públicos y privados, académicos y de la sociedad civil, con miras  a acelerar los tiempos de respuesta frente a los impactos negativos del Covid, y no perder esta década en la planificación para el desarrollo de América Latina y el Caribe.

Estimados todos

Es muy grato poder participar en esta instancia y me refiero a las preguntas ¿De quién es la responsabilidad de que no se hayan considerado las alertas prospectivas? ¿De la prospectiva? ¿De la planificación? ¿De la gestión? ¿De los políticos, ciudadanos, liderazgos u otros?.

Primeramente debo señalar que se requiere una combinación de información, estudios científicos bien fundados, expositores relevantes para formular las advertencias a futuro, pero muy importante es contar con un sustrato organizacional que permita recabar la información y tomar medidas, es decir, una estructura jurídico estatal que le de relevancia a la planificación y que permita atender a la prospectiva. Si no existe tal ordenamiento jurídico, no podrán implementarse las medidas para evitar desastres en general.

No hemos aprendido de las pandemias previas, dentro de las más importantes se cuenta la gripe española de 1981 a 1920 cuya cepa fue H1N1 con resultados de 40 a 50 millones de muertos a nivel global; la gripe asiática de 1957 a 1958, cepa H2N2 con 1 a 2 millones de muertos; la gripe de Hong Kong de 1968 a 1970, cepa H3N2 con 500 mil a 2 millones de muertos, y por último la gripe porcina, cepa H1N1 con más de 575 mil muertos a nivel global.

Hoy han cobrado relevancia las intervenciones no farmacológicas NPI, como son las medidas de confinamiento que no tienen paralelo en la historia, excepto en algunas ciudades en Estados unidos entre 1918 a 1919, por tanto no hay suficientes estudios que nos enseñen las consecuencias de estas medidas. Ante ello era necesario elaborar modelos predictivos de impacto, no sólo en la salud sino especialmente en la economía.

Importante es la uniformidad de criterios para abordar un desastre como la pandemia, pues vemos distintas estrategias en distintos países con importantes y diversos grados de afectación en la economía doméstica e internacional.

En tal sentido, existe una responsabilidad compartida tanto de la planificación, de la gestión estatal, como de la comunidad científica, que no han aunado criterios en orden a adelantarse a las consecuencias de una pandemia global.

Hoy las consecuencias de la pandemia son la cesantía, la pobreza y el aumento de la desigualdad socio económica, lo que genera la necesidad de atender a las alertas que ya son realidad, y avanzar en una gestión legislativa que de cabida a la planificación y ejecución de medidas preventivas, de lo contrario todo el esfuerzo científico no tendrá aplicación.

Saludos

Saludo todos desde Brasil,

Estoy de acuerdo con la posición del profesor Medina, pero creo que podemos separar lo que es política estatal y acción gubernamental. Hemos estado experimentando esta confusión durante mucho tiempo. En este sentido, se descontinúan planes y programas, especialmente en el mediano plazo. Serían acciones del gobierno. Para que tengamos resultados y una solución para la continuidad de los planes y programas de gobierno, con sus respectivos presupuestos protegidos. La sugerencia también para garantizar el aprovechamiento de los resultados de la prospectiva para la toma de decisiones y la construcción de políticas públicas, sería el establecimiento de un área estratégica en la estructura de los Estados, que tendría la responsabilidad efectiva no solo para realizar los ejercicios prospectivos necesarios. para gobiernos en diferentes áreas, como difusión, análisis y evaluación.

Muy buenas tardes a tod@s,

En este nuevo espacio de reflexión colectiva sobre los múltiples desafíos para los países de la región a partir de la aparición del COVID-19, he leído cada una de las intervenciones. Coincido con muchas de las apreciaciones vertidas en respuesta a qué hacer y para qué, pero sin mayores reflexiones de cómo, cuándo y con qué. En la última intervención se alude a la necesidad de atender alertas que ya son realidad y que de no avanzar en un conjunto de gestiones y ejecución de medidas preventivas, el esfuerzo científico no tendrá aplicación. Es ahí donde se evidencian debilidades potenciadas por el mencionado cortoplacismo de los políticos, el desconocimiento de algunos asesores y la falta de percepción en las escalas espacio-temporales para transitar el gradiente local, nacional, regional, global y viceversa entre muchos otros aspectos.

Diversas y reconocidas instituciones internacionales han recopilado y disponen de información histórica del planeta de inmenso valor, para apreciar a modo de observatorio, diversos tipos de tendencias a la que los Organismos de Ciencia y Técnica (OCyT) del mundo han tenido acceso, como por ejemplo información satelitaria desde el inicio de los años setenta hasta la actualidad.

También la disponibilidad de Sistemas Soporte de Decisión (SSD) y Sistemas de Información Geográfica o Territorial (SIG - SIT), han permitido, considerando diversas variables, cartografiar y representar posibles escenarios futuros. Organismos como la NASA (National Aeronautics and Space Administration) han realizado análisis prospectivos del cambio climático hacia el año 2100.

Otras ramas de la ciencia, ante las evidencias del retroceso o ablación de glaciares y el derretimiento del permafrost (suelos congelados) como se mencionó a inicios de este foro de discusión, previenen sobre la posible aparición de nuevas pandemias en el mundo como afirman Jasmin Fox-Skelly, 2017 en: https://www.bbc.com/mundo/vert-earth-39851987 y Micó, A. B., 2020 en:

https://as.com/diarioas/2020/09/07/actualidad/1599465418_105994.html, entre diversos autores

Otro factor relevante en términos prospectivos lo representa un informe de la ONU (United Nations Population Division), en donde prevee que la población mundial alcance los 8.500 millones en 2030, 9.700 millones en 2050, 10.200 millones en 2075 y 11.200 millones en 2100.

https://population.un.org/wpp/Publications/Files/WPP2019_PressRelease_E…

A nivel global, la relación entre personas que nacen y fallecen cada día (ratio de nacimientos/muerte por día) es según estimaciones de 2,39 nacimientos por cada muerte.

Las discusiones en torno del tema para una planificación y estabilización de la población mundial es siempre motivo de controversias de orden social, económico, ambiental, político, cultural, educacional y religioso entre otros factores y adquiere vigencia durante esta emergencia sanitaria en diversos sectores de la sociedad.

En este contexto, con visiones opuestas frente a una misma figura como lo demuestra la “Teoría de la Gestalt o Psicología de la forma” y originando también controversias, algunos destacan que se generará un círculo vicioso en donde una mayor producción de alimentos contribuirá a la seguridad alimentaria permitiendo la procreación y un requerimiento progresivo de alimentos para una población en crecimiento. Este círculo se romperá cuando el ritmo de producción de alimentos sea inferior al ritmo de crecimiento de la población.

Con este argumento, a nivel planetario y en circunstancias de cambio climático, podrá el medio físico al ver superada su capacidad de carga o sustentación, soportar sin un colapso los estándares de producción y de consumo sin desencadenar futuros procesos impredecibles de deterioro y muy graves conflictos (entre ellos sanitarios) de gran impacto?

En este sentido muchos recuerdan la publicación del año 1972 titulada “The Limits to Growth” (los límites del crecimiento) y desempolvando la teoría de Thomas Robert Malthus en su “Ensayo sobre el principio de la población“, argumentan actualmente aun reconociendo los avances tecnológicos, que no se resuelven los problemas que plantean las migraciones y el enorme costo ambiental (contaminación, calentamiento global, desertificación, acceso al agua, otros impactos) y se preguntan si en algún momento deberá reconocerse a Malthus luego de décadas, una parte de razón.

Otros actores ambientalistas destacan la generosidad del planeta Tierra, con la mirada en la Agenda 2030. Informados sobre la acidificación y depredación en el mar, los incendios del amazonas, pérdida de biodiversidad, supresión de ecosistemas naturales y otros excesos, afirmando que estamos necesitando más de un planeta y que si no se respetan diversos límites en la relación hombre-naturaleza, podemos tener la certeza de que será esta última más allá de las múltiples discusiones sobre estos temas, la que emita finalmente el veredicto…

Saludos

Un cordial saludo a todos, mis felicitaciones a todos los participantes, muy enriquecedores comentarios, cada uno da oportunidad para nuevas consideraciones. 

Quiero atenerme a la consulta: ¿De quién es la responsabilidad de que no se hayan considerado las alertas prospectivas? De parte de la prospectiva sin duda se descuidó la relación con la toma de decisiones, de hecho con la política. La apuesta a la mediación de la estrategia fue poco operativa, porque la planificación en nuestros países es apenas una sofisticación técnica. Con respecto a la gestión, recuerdo que solía preguntar a mis alumnos del posgrado en Inteligencia Estratégica ¿que diferencia la ignorancia de la soberbia? El ganador con honores fue uno que saliendo de su letargo respondió:"no sé, ni me importa". Creo que algo de eso pasa con la gestión y los políticos y los liderazgos empresarios y sociales. A los ciudadanos podría desligarlos de responsabilidad si pensamos la ciudadanía en los términos obsoletos del estado-nación, no sería tan benévolo si hablamos de ciudadanía responsable y gobiernos que dan respuestas. 

Para no extenderme creo que nos hacen falta propuestas y mecanismos concretos, por lo que suscribo lo que señala Fernando sobre el stock del conocimiento disponible, y lo que señala Vanesa respecto a que la información es imprescindible. Hace algún tiempo preparé un borrador de proyecto para el INTAL (gestión de Gustavo Beliz) sobre la creación de un sistema de inteligencia colectiva sobre tecnología y trabajo para la región. Más allá de la especificidad, la propuesta partía de la consideración de la prácticamente imposibilidad de los gobiernos locales de reunir, organizar y analizar la información anticipada de las transformaciones globales con foco en las tecnologías disruptivas, con la participación de agencias gubernamentales, universidades y centros de investigación, ONGs, e individuos en modalidad de red de todos los países de América Latina. Es decir imponer la prospectiva por la construcción participativa de un futuro posible y querible.

Abrazo a todos